Qué es una MAN KILLER?

Una Man Killer es una mujer dinámica, enérgica, inteligente y decidida. Es la perfecta compañera para lograr las metas en común y tener libertad para lograr las personales.


Una Man Killer nunca será sumisa ni torpe al hablar, su voz es fuerte y decidida, sabe lo que quiere, lo que le beneficia y sabe cuando dejar atrás lo que no la ayuda a ser mejor.

Como todos una Man Killer tiene sus días malos, pero de ella misma depende de que solo sea eso, un día...


viernes, 31 de diciembre de 2010

Somebody to love


Tú que dices ser mi amigo ayúdame a buscar alguien a quien amar, sé creativo y piensa en alguien que calce como un calcetín perfecto al contorno de mi vida.

No necesito de alguien que me idolatre para que al final de cuentas no esté conmigo en los momentos en que necesite compañía, tampoco alguien que me dedique y construya un altar para luego no pensar ni un minuto siquiera en tenerme en su vida como algo más que una foto en la billetera o un recuerdo en la guantera del carro. Búscame alguien que me llame de madrugada sin tener mucho que decir sólo para escuchar mi voz, o búscame alguien que me tome de la mano al caminar, alguien que se le olvide mencionar lo maravillosa que soy pero me lo haga saber con sus acciones.

Ayúdame amigo mío, a encontrar esa persona que me haga perder el raciocinio, que me revuelva el estómago, que me endulce el semblante, que me seque la garganta, que me levante el ánimo, que me congele el pecho, que me haga temblar la piernas, que me convierta en un títere a merced de su voz.

Quiero delirar, quiero recordar lo que es sentir mariposas en el estómago, quiero sonrojarme ante un arrebato de romanticismo, quiero pellizcarme y poder asegurarme de que no es un sueño.

Quiero encontrar a una persona que realmente me extrañe cuando me vaya, a alguien a quien no me cueste creerle sus halagos, a alguien que sea parecido a lo que he soñado.

Amigo ayúdame a encontrarlo, ayúdame a pensar que no estoy pidiendo imposibles, ayúdame por que yo sola no puedo, por que cuando he creido encontrarlo no ha sido cierto, ayúdame a quitarme la idea de que no soy lo suficientemente ideal para alguien, ayúdame a no sentir el yugo que con su peso desgarra la carne y expone el nervio, sensible, a punto de reventar, ayúdame a no sentirme tan vulnerable.

martes, 16 de noviembre de 2010

Cocowash


Pasas un día de perros, donde el 90% de las cosas te han salido mal y el 10% restante peor; sientes que podrías desaparecer en este momento de la faz de la tierra, explotando como una pequeña bomba molotov hecha de confeti.

Qué se puede hacer ante tan triste existencia? : Pues ir a que te laven la cabeza.

Sal en busca de unas manos rebosantes de atención y sumerge en ellas tu perturbado cráneo.

Reclina tu cabeza y fija la mirada en el techo, mientras unas delicadas manos masajean tu cuero cabelludo como tratando de dar orden al desorden cerebral que llevas dentro. Detén tu mirada sobre el techo blanco que se despliega ante tí, un lienzo tan blanco como tus pensamientos en ese momento, no hay signo de actividad neuronal, solo un enorme espacio de silencio.

Déjate seducir por esos dedos largos y delicadamente femeninos que cubren con champús de ricos olores cada hebra de tu pelo, al punto de que casi podrías declararle tu amor eterno a esa mujer si sigue consintiéndote de esa manera.

Siente como remoja tu cabello, lo retuerce suavemente y lo vuelve a mojar. Piensas en lo delicioso que sería soltar todas tus torturas y desventuras y dejarlas ir con el agua jabonosa que emana de tu cabello y desaparece por la cañería.

Es imposible no cerrar los ojos antes tal estimulo. Sientes como ella con sus manos te acomoda las ideas: las más malas las acomoda cerca de las orejas, las buenas en la base del cráneo y si se lo pides puede que te acomode las mejores a la altura de la frente, para que las recuerdes cada vez que te veas al espejo.

Recuerdas la rabieta que te hiciste a vos mismo ante la idea de ir al salón a que te hicieran algo en la cabeza y sonríes hacia tus adentros pensando en lo que te hubieras perdido; ahora, podrías quedarte en esa posición el resto de la eternidad.

Sabes que el tiempo pasa rápido y que en cualquier momento el idilio de agua, manos y champús de mil olores se dará por terminado y te resistes a enfrentarte a tal pena, aún hay mucho que lavar en tu cabeza, tanta mugre recogida por años y años de malas decisiones y malos pensamientos se ha vuelto dura de roer.

Por fin llega el momento, sientes que las manos detienen su vaivén entre tus cabellos y se sacude tu cabeza entre el roce de una toalla seca, es hora de partir. Te levantas de la cómoda silla un poco aturdido de retomar tu postura erguida, mientras tu cabello esponjado y limpio se te viene para la cara.

La muchacha te mira y te pregunta qué te quieres hacer, a lo que respondes que nada, sólo ocupabas el “cocowash”…

¿Cuánto le debo señorita?.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Blog


Aveces es casi inevitable poderme despegar de la esencia glutinosa y extremadamente dulce que perfuma mi feminidad y que a veces me produce migrañas; y como reitero que es inevitable desligarme de ella por completo, en ocasiones caigo bajo sus juegos mentales y empiezo, de forma instintiva, a dibujar en mi cabeza pequeñas nubes color rosa en las cuales comienzo a bordar sueños al mejor estilo de película romántica.

Eso me pasó hace ya algunas semanas cuando comencé a pensar en mi “blogger azul”. El sueño parecía una secuela de la famosa película de you’ve got email?, sólo que nunca pude asociar al blogger de ensueño con alguien en mi realidad.

Soñaba con que a muchos kilómetros de aquí (porque definitivamente cerca de mí no está), hay un hombre que se sienta en su carro, o mira a la gente desde la ventana del bus pensando en que escribirá en su blog. Piensa que se expone mucho a veces a comentar ciertas cosas, pero que al final nada debe temer, porque de sus 5 seguidores, 4 son de extrema confianza.

Nunca comenta con nadie las cosas que escribe en su blog, no tiene intención de promocionarlo, tampoco le preocupa no tener comentarios de sus entradas, las que ha escrito para sí mismo más que para el mundo. Las publica claro está, en la web, a la vista de todos, pero lo hace a manera de catarsis, es como si te pusieras un disfraz y todos te observaran, pero al final nadie sabe exactamente quién eres.

Me lo imaginaba llegando a su casa, después de la oficina, viviendo solo, siendo super hacendoso, preparándose la cena, escogiendo algo de música para suavizar el ambiente, mientras enciende su notebook.

Mientras prepara su cena piensa en el título de la entrada, se quita los zapatos y se pasea en medias. Luego de cenar y dejar todo para lavarlo en la mañana se sienta frente al teclado, se pasa las manos por la cara varias veces, como queriendo acomodar las ideas que gesticuló en silencio en el camino; se rasca la barba que va creciendo y se desabotona la camisa.

Luego se levanta de la silla, abre la ventana para que entre la brisa nocturna, vive en un segundo piso, lo cual es ventajoso, ya que nunca será distraído por algún transeúnte o vehículo que lo pueda sacar de su trance creativo.

Piensa y repasa su día para definir que matiz va a tener su entrada hoy.

Y entonces comienza. Escribe y escribe si devolverse entre las líneas, las correcciones y modificaciones vendrán después; las ideas se deslizan tan rápido que si frena su cauce perderá muchas de ellas. Escribe y escribe, olvida contestar el teléfono, olvida contestar los mensajes de Messenger que tintinean en la barra, el mundo murió para él en este momento.

Me lo imaginaba poniendo un pie encima del otro, mientras toma un respiro, ya hace frío y las delgadas medias no bloquean el helado viento que se desliza a milímetros del piso.

Termina de escribir y repasa lo que ha hecho. Corrige algunas cosas y tiene problemas para darle un cierre a su entrada, pero después de varios intentos lo logra.

Lo lee una vez más y lo publica. Eso es todo.

Pasea de nuevo sus manos por su barba y se acomoda el cabello, está exhausto y ya casi es media noche, pero sabía que no podría conciliar el sueño si antes no escribía aquello que le pesaba hasta en las bolsas del pantalón.

Ahora comienza a quedarse dormido, mientras piensa que tal vez, probablemente, a miles de kilómetros de ahí, dentro de algunas horas y de manera casual, alguien se topará con su blog y se sentirá tan identificado con él, que sentirá que se mira en un espejo, y se preguntará donde ha estado el creador de toda esta historia durante toda su vida.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Dolor


¿Qué haces cuando sin sentirlo aún, ya encoges tus pies y dilatas tus ojos de dolor?.

Sin casi notarlo, sin pensarlo, te arrinconas en una pared y entrelazas tus brazos frente a tus piernas, como esperando el golpe frío del viento, el aliento cancerígeno, la brisa tortuosa del dolor que se acurruca a tu lado.

Es cuando piensas que no eres tan valiente como creías, que eres como cría extraviada en medio de un bosque oscuro, que estás aterrada y que te sientes sola.

Porque hay dolores que se pueden gritar a los vientos, que se comparten con el mundo, que nos cubren de compasión y empatía; pero están los dolores que se deben mantener a la sombra, los que se arrastran en silencio, los que se cubren con maquillaje, con sonrisas, con frases cortantes.

¿Qué haces cuando el dolor te aprisiona, te amordaza la boca y te jura que va a estar a tu lado por siempre?.

El dolor aún no llega, pero se siente cerca, viene de camino, tarde o temprano llegará, a gritarme a la cara mis imperfecciones y a sellarme los labios para que grite por dentro.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Brebaje Envenenado


Hoy he decidido beberme en gigantes sorbos este amor que me está lacerando el sentido. Lo beberé sin derramar gota alguna, para que no quede evidencia de su existencia.

No puedo arrojarlo al viento, porque podría sentirse lleno de vida con el roce del viento, podría tomar impulso y sentirse enérgico, desnudarse y mostrarse sin reparar en miedos.

No puedo enterrarlo bajo cien capas de tierra por que podría expandirse por las praderas, por los campos, por los desiertos, por las ciudades y volver a la superficie como un botón de rosa, como una espiga danzante, como un jugoso fruto.

No puedo lanzarlo al inmenso mar por que podría sentir ganas de mezclarse con las olas y la sal, y luego podría llegar a la costa y entre murmullos marinos contar el secreto.

No puedo dejarlo en la oscuridad porque podría llamarlo a gritos pidiendo su ayuda.

No puedo arrojarlo al fuego porque está hecho de fulgurante pasión, pasión que quema, que derrite.

No puedo enviarlo al cielo porque no es bienvenido, no puedo desterrarlo al infierno porque de ahí ha salido.

No puedo encerrarlo entre las paredes de mi silencio porque podría engañarme y hacerme decir cosas que no quiero.

No puedo dejarlo en un rincón porque su eterno llanto no me dejaría dormir por las noches.

No puedo regalarlo porque tiene dueño.

No puedo dejarlo debajo de mi almohada porque podría seducirme de nuevo con su arrullo.

No puedo endosárselo al tiempo porque él no ha podido exterminarlo.

No puedo dejárselo al dolor porque lo torturaría por toda la eternidad.

No puedo entregárselo a mis deseos por que acabarían con mi paz.

No puedo vivir con él porque me envenena.

Por eso es que lo bebo para que no quede rastro de que alguna vez existió; lo bebo sin saborearlo, como un trago amargo, como un espeso brebaje envenenado.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Kissing a Fool


Siempre que lo beso tomo sus mejillas con ambas manos. Si dejo de respirar por unos segundos puedo sentir como empieza a crecer su barba y como sus pómulos se derriten entre las yemas de mis dedos.

Lo que él no sabe es que ambas manos son un ancla, que sostienen mi cuerpo tembloroso y un corazón que explota por tenerlo tan cerca.

Es inevitable sentirme consumida por su aroma, tan particular y embriagante. Es inevitable no entre abrir los ojos un poco, sin que lo note, para observar como cierra los suyos.

Definitivamente dejo de respirar, no quiero perderme ninguno de los retumbos de este corazón acelerado, no puedo darme el lujo de respirar cuando enredo con mi dedo un mechón de su cabello.

Cuando rozo sus labios es como si la sangre de mis venas se convirtiera en un néctar dulce y fresco que me produce un cosquilleo mientras recorre mi cuerpo. Cuando rozo sus labios se desmorona el tiempo y no existe quién corrompa esta armonía.

Cuando suspira, notas musicales salen de su garganta y se anidan en mi oído.

Cuando me pide un beso más siento que podría engarzarme a su boca por toda la eternidad.

Porque aunque sus labios sean torpes son de tisú y terciopelo, aunque carezcan de ternura están humedecidos en deseo, aunque no susurren mi nombre puede que lo griten en sigilo cuando los embargue la soledad.

Esos labios no saben leer lo que siento, para ellos mis besos son pasajeros, no entienden que con cada uno de ellos le estoy diciendo cuánto lo quiero, y qué puedo hacer, si sé que estoy besando a un tonto, a un tonto ciego que no se ha percatado de que mis labios llevan el sabor de un amor en silencio.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Hasta dónde he de llegar?


La mayoría de nosotros vivimos en la búsqueda de aquello que nos haga sobresalir del montón, aquello que nos permita salir del tumulto y caminar sobre él. La forma en que buscamos esa distinción, esa diferenciación, no es parte de una receta rígida y mágica que dé a todos iguales resultados, sin embargo, la optimización de las habilidades, dones y capacidades, es tal vez la fórmula más utilizada para lograr el nivel de distinción que queremos.

Es así como algunos dedican su vida al deporte y encuentran aquella disciplina en la cual pueden explotar sus capacidades; otros se dedican a recopilar información, a empaparse de conocimiento y poder exaltar su intelecto; otros deciden apostar al carisma, a la facilidad de entablar relaciones y mantener contacto con los demás, para encontrar algo que los haga brillar entre los demás individuos, y así existen miles de ejemplos de escenarios donde nuestras habilidades son el estandarte para subir escalones y poder apreciar un horizonte diferente.

Pero qué pasa cuando nos damos cuenta que nuestro horizonte no puede ser tan extenso, o tan brillante, o tan colorido como pensábamos, no porque medie la mediocridad, sino más bien como resultado del entorno o de una capacidad en cierto punto limitada?.

Ejemplo de esto es aquel atleta que ha sudado la gota gorda en fuertes entrenamientos, ha hecho de la disciplina su religión, pero aún así sabe que no puede ser el número uno en lo que hace porque ya su edad no le permite competir con otros más jóvenes, o porque los recursos económicos para la práctica de ese deporte son limitados lo que no le permite contar con el mejor equipo para el desarrollo optimo de la disciplina, o por impedimento físico, etc.

Ejemplo de esto es aquella mujer que se da cuenta de que nunca va a poder tener al hombre que ama, el cual la ve como una gran amiga, por más que ella se esfuerce en ser la mujer más esplendida, atenta y comprensiva del mundo para poder atraerlo de otra manera.

Ejemplo de esto es aquel intelectual que sabe que mientras exista aquel compañero de trabajo, excelente matemático y además un brillante analista, vivirá como el segundo individuo más inteligente del lugar.

Ejemplo es aquel hombre carismático y de excelentes habilidades interpersonales pero que todo el mundo percibe como “el amigo de fulano” y vive opacado por una personalidad impresionante y atractiva de ese amigo.

Entonces cuándo es el momento idóneo para decir esto es lo que puedo dar, es a esto lo que puedo aspirar? Existe ese momento?.

Podríamos vivir siendo un excelente atleta, pero formando siempre parte del promedio, o un individuo de una inteligencia sobresaliente pero no lo suficiente para codearse con eruditos y genios, o una mujer que viva siendo la mejor amiga y confidente del hombre que ama, o el amigo y compañero incondicional del alma de la fiesta?. Vivir así es ser mediocre a pesar de que se hizo el máximo esfuerzo y que el no alcanzar el objetivo tuvo en parte como responsable el entorno, la suerte, el karma o como quieran decirle?.

“Sí te comparas con los demás, te volverás vanidoso y amargado, porque siempre habrá personas mejores o peores que tú” es lo que dice Max Ehrmann en su Desiderata de 1927, y si así fuera: no sería un esfuerzo en vano tratar de llegar a ser el número uno cuando siempre habrá quién nos sobrepase?. Cómo voy a poder saber hasta donde he llegado sin recurrir a un punto de comparación?,

Cuando es el momento para detenernos y pensar que lo que hemos logrado es lo máximo que vamos a alcanzar y si ello es suficiente para sentirnos realizados?, y si no lo es, que deberíamos hacer entonces?. Debemos conformarnos, o debemos cambiar nuestro norte?.

El deseo de superar lo que por definición somos es inagotable e imparable, por eso ante tantas preguntas a veces me resulta difícil responderme a mí misma si detenerse exactamente donde el camino te ha permitido llegar a un nivel superior pero promedio es lo indicado, o si por el contrario seguir el sendero hasta donde la vida dé es la mejor opción, a pesar de que al final del tiempo la satisfacción por lo obtenido y por lo vivido sea una verdadera incógnita.