Qué es una MAN KILLER?

Una Man Killer es una mujer dinámica, enérgica, inteligente y decidida. Es la perfecta compañera para lograr las metas en común y tener libertad para lograr las personales.


Una Man Killer nunca será sumisa ni torpe al hablar, su voz es fuerte y decidida, sabe lo que quiere, lo que le beneficia y sabe cuando dejar atrás lo que no la ayuda a ser mejor.

Como todos una Man Killer tiene sus días malos, pero de ella misma depende de que solo sea eso, un día...


martes, 13 de marzo de 2012

Feliz cumpleaños mamá

Escuchar sus pasos, su andar firme pero a veces pausado me estremecía el corazón, era como ser víctima de una corriente eléctrica con aroma a mamá.

Cuando se acercaba hasta donde yo me encontraba me parecía imposible lograr bajar la mirada, por que su cara me atraía como un imán y me cegaba con su resplandor. Su cabello siempre bello, con la ondulación perfecta, ningún cabello rompía la fila, todos siempre firmes en armonía. Esa tez blanca que hace juego con mi oscuridad, tan lisa y perfecta ante cualquier par de ojos enamorados.

Como resistirse a esa sonrisa de película y a sus diferentes formas de decir te quiero, madre aún hoy me produces escalofríos al verte siempre tan luminosa, como proveniente del Olimpo, siempre tan hermosa, tan poderosa, de toque mágico, de látigo azucarado.

Mami aún hoy siento ese mismo amor de niña, que en este cuerpo acelerado ha permanecido intacto, como la primera vez que abrí los ojos en tus brazos y con un chillido te dije te amo.

martes, 8 de noviembre de 2011

Sí, yo soy de esas…

Que no pitan cuando manejan por miedo a que les metan un plomazo.
Que mueren de felicidad cuando encuentran una buen promo de cosméticos.
Que se les olvida persignarse cada vez que pasan frente a una iglesia.
Que no tienen ningún zapato de tacón que les quede cómodo.
Que cuando se ríen con ganas tienen una carcajada de terror.
Que cuando compran un regalo tienen que comprarse un cariñito para ellas mismas.
Que se emocionan con todo y al final no hacen nada.
Que comienzan dieta todos los lunes.
Que de cocina saben lo suficiente como para no morirse de hambre.
Que le dan campo a todo mundo cuando maneja.
Que no pueden dejar de verse en todos los espejos al alcance.
Que se ofuscan cuando detectan un pelo fuera de contexto.
Que aparentan que comen menos de lo que realmente hartan.
Que aún creen que el amor se consigue a punta de detalles.
Que ponen el despertador 10 minutos antes para dormir 20 minutos más.
Que requieren de un chocolate diario para sobrevivir.
Que compran una blusa para alegrarse los detestables lunes.
Que escriben en post it las frases bonitas que la gente les dice.
Que les encanta ir de compras al super, a comprar lo que sea.
Que prefieren parquear de trasero aunque les cueste un huevo.
Que desechan cualquier foto que no les favorezca.
Que se deprimen cuando alguien les dice gordis, indiferentemente del grado de ternura con el que lo digan.
Que tienen que canalizar su facilidad de dar amor ya sea por medio de su novio, esposo, jefe, exjefe, compañero, primo lejano, amigo, compadre, desconocido.
Que hacen por los demás lo que les gustaría que hicieran por ellas pero que definitivamente nunca hacen.
Que sin problema pueden dormir dos días seguidos.
Que no se les hace tan difícil reírse de ellas mismas.
Que sienten que la frase “Dios sabe por qué hace las cosas” le hace falta la parte donde averiguamos el por qué.
Que de vez en cuando se dan el lujo de dormir con el perro.
Que se les enchina la piel cuando escuchan una canción de Ray Charles.
Que descubren una película buenísima que todo el mundo vio hace unos 10 años cuando era un estreno.
Que mastican el chicle y lo botan justo cuando ya no le queda sabor.
Que aveces quieren dejar aflorar la rebelde que hay en ellas.
Que aunque se parezcan y cualquiera dice que hay muchas iguales, son únicas, imperfectas y sobre todo adorables.

Pintura: "Mujer Durmiendo con Perro" de Maria Sitjar.

martes, 4 de octubre de 2011

Esperando...


Sentada, solo esperando, sin hacer mucho ruido, en medio de la algarabía nocturna fumándome un cigarro mental; tarareaba en voz baja la canción “Fly me to the moon” cuando de pronto en el bar comenzó a sonar la tonada y la canción que bailaba por mi mente se escuchó por los alto parlantes.

Sorprendida abrí los ojos y cerré el pensamiento: nadie me garantizaba que así como la canción se escapó de mi cabeza no se iban a escapar los pensamientos que estaba teniendo y que estos tan entregados como descarados se escucharan claros y fuertes por todo el lugar.

martes, 30 de agosto de 2011

Alex



Es definitivamente sobre tu pecho donde mi cabeza descansa mejor.

Es en tu pecho donde los latidos delatores de mi corazón se funden con el armonioso retumbar del tuyo, donde el suspiro profundo se hunde entre los poros de tu piel, dónde la lágrima perezosa encuentra donde depositarse sin pena.

Es desde tu pecho donde la vista de lo que me rodea se hace más cálida y dulce, el mundo toma otro matiz y el aire huele a caramelo.

Abres los ojos y me miras con curiosidad; no lo hagas por mucho tiempo que mi rostro no puede disimular el nerviosismo que provocas.

Haz que se erice mi cuerpo con tu aliento, dime todo aquello que piensas tan solo entrelazando tus dedos a los míos; no te mortifiques con el después, recuerda con pasión el antes y muere en nuestro ahora.

Martiriza tu mente con mi recuerdo, que yo haré lo mismo casi de forma involuntaria, toma la almohada y susúrrale tus más profundos deseos para que cuando yo regrese ella me los confíe todos.

No sonrías así por favor que derrites la poca sensatez que me queda, tu sonrisa descarrila mi cordura y le da paso a la locura. No hay cabida para el miedo y la mesura, desbordas el caudal de mis emociones.

Acércate un poco más, que mi pecho es un lirio enrojecido por la fricción de tu cuerpo. No te detengas ante cualquier sonido, que el mundo a esta hora ya ha desaparecido.

Deja de leer mi mente, de adivinar el parpadear de mis ojos, de seguir el repiqueteo de mi corazón y el inquieto movimiento de mi cuerpo, que me veré en la necesidad de dormitar entre tus sábanas hasta que se acabe la magia.

No me ames si no lo haces con intensidad, no me toques si no dejas marca de tu paso, no me beses si no lo haces con la fuera de quién agoniza y trata de inhalar un poco de vida.

Es definitivamente sobre tu pecho donde mi cabeza descansa mejor.

Es en tu pecho donde el tiempo se congela sólo para darme el chance necesario para hacer un retrato de tu cuerpo con mis labios.

jueves, 14 de julio de 2011

De madrugada

Todas las madrugadas han sido difíciles, las primeras, las últimas, las de la próxima semana, las que vienen después de un largo reposo, las que tienen cara de trasnochadas, todas por igual han sido sufridas; creo que mucho tiene que ver el simple hecho de desenrollarse de las cobijas, abrir un ojo, mirar por la ventana y darse cuenta que aún no ha salido el sol, que afuera debe de estar haciendo un frío del carajo y que la neblina es tan espesa que no puedes ver lo que está al otro lado de la acera.

En la casa no se escucha otro sonido más que el de tus bostezos, mientras te amarras los zapatos; más de una vez, ya un poco más despierto te das cuenta de que te los has puesto sin medias.

Una vez que te pones las tenis, la pantaloneta, la camiseta, y todas las otras cosas que ocupas te vas en silencio a la cocina, a comerte algo para evitar un bajonazo de energía, previendo lo que viene.

Alistas las llaves, algo de dinero, piensas si te llevas la jacket o te lanzas al exterior sin ella, es como lanzarse a una piscina congelada, lo haces sin pensarlo mucho.

Cuando abres la puerta sientes como si el mundo entero durmiera, escuchas los grillos, te golpea el aire frío, decides estirar antes de que te empiece a entrar el arrepentimiento de haber abandonado la cama.

Miras de nuevo el cielo, el cual tiene aire de indecisión, porque puede ser por igual un cielo al inicio del anochecer o al final del amanecer, es del mismo color, tiene casi el mismo olor.

Respiras profundo, revisas tu reloj, empiezas a correr y poco a poco encuentras a tu paso un ecosistema diferente al que vez a otras horas del día, sientes como si estuvieras en el fondo del mar y te toparas cara a cara con todos esos peces extraños que habitan en el fondo del océano: vez a gente con salveques al hombro, gorra y sudadera que caminan lentamente o esperan en una esquina inmóviles, vez a perros tristes y solitarios pegados a la pared de una casa o una cantina tratando de buscar calor, miras a otro loco que corre hacia ti y que probablemente tiene varios minutos de andar en ruta, observas a uno que otro trasnochado tomador que camina rápido y se esconde de los que apenas iniciamos el día, escuchas el sonido de pájaros que nunca habías oído antes, las calles totalmente vacías, el sonido de tu trote hace eco durante todo tu recorrido, la neblina no cede y se te acumula en la congelada nariz.

Corres por lugares tan conocidos a plena luz del día pero que de madrugada parecen tan diferentes. De tanto en tanto volteas un poco nervioso pero te das cuenta que lo único que te persigue es tu tenue sombra, que aparece cada vez que pasas junto a un poste de luz y luego se esfuma.

Corres, corres y corres con el frío pegado a las piernas, no existe la presión de la competencia pero aceleras el paso para entrar en calor.

Haces lo mismo dos, tres o cuatro días a la semana, y por más que sientas la tentación de quedarte en la cama tu conciencia no te deja y el asfalto te llama, eres un adicto a esto y no tienes remedio.

Todas las madrugadas han sido difíciles, las primeras, las últimas, las de la próxima semana, las que vienen después de un largo reposo, y así seguirán siendo, pero qué se puede hacer así somos todos los adictos, no podemos renunciar a la sensación de correr y sentir que se está volando.

martes, 5 de julio de 2011

Demasiado fea para este mundo

Intento evitar a toda costa ser la persona más fea en un lugar, aunque aveces mis esfuerzos resulten infructuosos, sobretodo cuando me toca lidiar “conmigo misma” y el autosabotaje.

Me ha tocado ser la más gorda de la fiesta, o la menos animada, la que a nadie le habla, o la que cuenta chistes malos. Me ha tocado ser la mal vestida o la mal peinada, la mal maquillada, la que tiene poco busto, la que suda como un carajo, la que se le corre el rímel, la que peor baila, la que come demasiado, la que se ríe horrible, la que anda con gripe y moquera, la que anda las uñas a medio pintar, la que no tuvo chance de lavarse los dientes, la que no hace pareja con nadie, la que no sacan a bailar, la que le acomplejan sus piernas, la que nadie piropea, la que se tiene que ir temprano, la que llegó en bus, la que llegó sola, la que se siente incomoda, la que ya se quiere ir, a la que se le quebró un tacón o a la que el vestido no se le ve tan bien.

Siempre seré mas fea que tu novia, tu hermana, tu amante, tu esposa, tu vecina, tu secretaria, tu compañera de trabajo, tu nutricionista o tu entrenadora; trataré de hacer mi mayor esfuerzo para cumplir las expectativas del entorno, pero siempre habrán miles de ellas que lleven la delantera.

Con el tiempo las feas nos volvemos más inteligentes e incluso trabajamos en pulir nuevos atributos, ya sea una buena mano para la cocina, para cantar, para pintar, para mejenguear o cualquier cosa que se pueda interponer entre la percepción de los demás y nuestra fealdad.

El consuelo es que así como hay muchas hermosas y bellas mujeres que pasan por encima de tí, habrán una tantas más feas, desalineadas y poco perfectas que nosotras.

No piensen que no me amo, sé que tengo mis cosas buenas, delicadamente diseñadas y en cierta forma atractivas, esto es solo un desahogo de mi "yo superficial" que aveces se siente tan extraviado en este mundo que se sienta en una banca a pensar de qué otra cosa puede quejarse.

jueves, 26 de mayo de 2011

Delirio


Quién a delirado lo suficiente cómo para que me diga que hay detrás del arcoiris?

Quién a dejado atrás su ego y su orgullo solo para saber lo que siente ser otro, alguien invisible, alguien desdichado, alguien enamorado, alguien corrompido?.

Estoy dispuesto a dejar mis zapatos junto a la puerta e ingresar de puntillas a la habitación, sólo con el propósito de sentir el escalofriante morbo afilando mi visión,  que silenciosamente traspasa el ojo de la cerradura.

Tengo la intención de despojarme de lo que me cubre sólo para poder experimentar el frío más extremo o el calor más sublime, todo dependerá de que me ataje en mi camino.

Estoy dispuesto a delirar y cubrirme de sudor espeso, de aligerar el paso y hacer retumbar la tierra, sólo para saber si soy capaz de levantar a los muertos.

Si me lo pides me tenderé boca arriba, sobre el lodo y el pasto húmedo, y pondré atención a las melodías que salen de las raíces de los árboles, mantendré mi mirada al cielo sin pestañear ni un poco, aunque amenazantes las gotas de lluvia revienten en mis pestañas, hay algo mágico en todo aquello que no me puedo darme el lujo de perdérmelo.

Si no quieres acompañarme no lo hagas, el delirio es de naturaleza solitaria, de pronto llega y se une a tu espalda, habita en tí por días y luego se marcha, me basta con su companía, de tí yo no espero nada.