Qué es una MAN KILLER?

Una Man Killer es una mujer dinámica, enérgica, inteligente y decidida. Es la perfecta compañera para lograr las metas en común y tener libertad para lograr las personales.


Una Man Killer nunca será sumisa ni torpe al hablar, su voz es fuerte y decidida, sabe lo que quiere, lo que le beneficia y sabe cuando dejar atrás lo que no la ayuda a ser mejor.

Como todos una Man Killer tiene sus días malos, pero de ella misma depende de que solo sea eso, un día...


domingo, 8 de mayo de 2011

Ambar


Me gustan los lentes de sol color ambar, por que siempre hacen que el paisaje se vea màs càlido de lo que realmente es, por que aunque el viento sople fuerte y helado y las hojas se levanten del suelo y te golpeen el rostro, atravès de los anteojos se ven como suspiros resecos y marrones migrando hacia nuevos parajes.

Los llevo siempre en la cartera, nunca se sabe cuando amerite el usarlos, siempre hay situaciones que requieren de una dosis de calidez inmediata e indolora, como cuando te envuelves en alguna conversaciòn con un tipo cansado y estirado, que sòlo es capaz de escucharse a sì mismo y que calla tus ideas antes que èstas salgan por tu boca, entonces me veràs con la cabeza baja, revisando entre las cosas de mi bolso, buscando mis anteojos ambar para ponèrmelos y restarle importancia a su verborrea insoportablemente aburrida, mientras me pongo en "modo automàtico", sonriendo de vez en cuando, haciendole pensar que me interesa su patètico discurso.

Lo mismo pasa con las mujeres brutas y aburridas que te topas en cada esquina, hacen que con desespero busque mis gafas y con ellas eleve la vista al cielo para apreciar còmo las nubes blancas se tornan doradas y se mueven mas rapidamente hacia el infinito, mientras al nivel de suelo una urraca me tortura con su conversaciòn vacìa y predecible.

Los lentes nunca pueden faltar mientras manejo, calman mi ansiedad en las presas y me permiten fisgonear al conductor de al lado, el que va fumando, el que va peleando por celular, el que va llorando, el que va bostezando, el que va besandose con su copiloto, el que va leyendo, el que va comiendo, el que me mira, el que me ignora, el que hurga su nariz, el que lleva su mente en blanco, el que va maldito y retrasado, el que deja a sus hijos en el colegio, el que va mensajeandose con su amante, el que se rìe solo, el que va cantando, el que va agonizando, el que es un muerto en vida.

No hay paisaje que no se embellezca aùn màs cuando se admira atravès del filtro del àmbar, es como ver el mundo con ojos enamorados, es como si lo que vez latiera o tuviera mùsica, el àmbar llena de miel dulce y olorosa tu alrededor.

No se que harìa si algùn dìa me faltasen, probablemente tendrìa que hacerme a la idea de ver el mundo tal y como es, que al fin y al cabo no es tan malo, pero me tendrìa que privar de la calidez a la cual escapo de cuando en cuando, por eso siempre recuerdo donde los guardo, para que hasta que no logre tener un color ambar natural en mi mirada, tenerlos a mano y ver el mundo càlido que me rodea.

domingo, 24 de abril de 2011

Revolución


Hace un par de meses desperté con un dolor intenso en el centro del pecho.

En el momento me produjo un pánico terrible y al poseer una imaginación particularmente poderosa me vinieron a la cabeza miles de imágenes que pudieran dar respuesta al incisivo dolor, pero ninguna me preparó para lo que realmente acontecía en mí.

Hace ya un par de meses que las cosas cambiaron, no en mi entorno, sino más bien un poco más adentro, las cosas cambiaron desde lo más profundo de mí.

Cada día me daba cuenta de esos cambios, algunos más sutiles que otros pero en definitiva cambios radicales. Un día me di cuenta de que había dejado de tomar café y que éste me producía nauseas. Lo mismo pasó al encender un cigarrillo al día siguiente, prácticamente le vomité encima.

Hace un mes atrás me desperté y me di cuenta de que ya no me bastaban 8 vasos de agua al día, que era necesario beberme un litro de agua por lo menos antes de desayunar.

También noté que me daba un extraño placer el caminar descalza por la casa y que ya no me ocasionaba problemas de alergia el gato callejero que dormitaba en mi jardín.

Hace 15 días me di cuenta que perdí toda tolerancia y paciencia ante los chismes de mis compañeros de trabajo y que tampoco era capaz de soportar las retahílas desechables de los galanes que esporádicamente se atraviesan en mi camino.

Hace 22 días atrás me di cuenta que estaba locamente enamorada del encorbatado que llega solitario a la barra del bar de los viernes y que antes podía jurar que en mi puta vida lo había visto.

Ayer me levanté y al mirarme al espejo noté que tenía el cabello más largo, los ojos más pequeños y la sonrisa más grande.

Hace más o menos un mes me di cuenta de que ya no toleraba los mariscos, ni los lácteos y que me derretía de deseo por una manzana roja.

Hace dos meses me di cuenta de que odio la cocina, de que me gustan las películas de miedo y que tenía ganas de empezar a tener nuevos hobbies. A la mañana siguiente sentí unas ganas enormes de empezar a escribir un libro, me di cuenta que ya me gustaba la poesía y que me moría por una bailada de bossa nova viendo el atardecer en cualquier parte de este universo.

Hoy al levantarme, y después de casi dos meses de no sentir control sobre mí misma, por fin entendí que de qué se trataba todo esto, y es que sin previo aviso mi cuerpo y mi alma han desatado la revolución, la que yo siempre quise y nunca fui capaz de comenzar, por lo que decidieron empezar sin mí y darme la sorpresa mañana tras mañana y hacerme participe de ella en el momento en que me sintiera deseosa de serlo.

La revolución ha iniciado, lo que siempre quise ser o hacer llegará, con o sin mí, depende de mí si me lo quiero perder o lo quiero vivir.

domingo, 3 de abril de 2011

Minutos

Déjame desperdigar los minutos contigo, deja que caigan inertes al suelo, que no nos frene el afán de tratar de impedir su caída.

Colecciona cada una de las palabras que salgan al unísono de nuestras bocas, no mermes su armonía ni pases por alto lo que realmente significan, aprende a interpretar su simpleza, que detrás de cada una de ellas se levanta un complejo ecosistema de emociones.

No soples ni dejes escapar al viento tu aliento, que eso aleja los suspiros, los suspiros que viven en el aire y que al contacto con tu oreja revientan dejando un aroma a secreto.

No preguntes ni armes escenarios en tu mente, todo se da con el tiempo, más rápido o más lento de lo que esperas, no temas a lanzarte al vacío, pierde el control de vez en cuando.

Actúa como si la gente no existiera, como si ningún ojo te señalara, como si ninguna boca pudiera decir algo de tí que no te gustara; vive como si el mundo fuera un lienzo en blanco y tú escoges que pintas en él. El mundo debería estar poblado de gente espontánea.

No me catalogues como una cosa u otra, soy todas y ninguna a la vez, mi piel es de mil colores, mi temperamento cambiante y mi pensamiento variable, nunca seré la misma la mañana siguiente.

Déjame desperdigar los minutos contigo, y si pasa la brisa, los arranca del suelo y los eleva al cielo no te preocupes, a lo mejor alguien necesita de ese tiempo que hemos dejado caer más que nosotros.

lunes, 21 de marzo de 2011

En busca de más errores y más aciertos.

Resulta extenuante aveces tratar de arrinconar esos deseos incontrolables de meterme en problemas, es como si observara el mar en calma y esto me produjera migraña o ganas de salir corriendo a lanzarme a él y crear el caos entre las violentas ondulaciones del agua.

No me es posible concebir la idea de un mundo donde de vez en cuando no me quiebre la cabeza buscando la solución al nuevo problema en que me he metido, no me arriesgo a imaginar siquiera no tener por lo menos una noche de mal dormir al mes; todo por que me resulta sumamente dificil no querer poner las manos desnudas y tensas sobre el carbón hirviendo, o por que no puedo pasar a la orilla del alcantilado sin sentir que algo me llama en sus profundidades; necesito que este dolor constante de cabeza tenga una buena razón de ser.

La vida me ha hecho experta en romper lo irrompible, rayar lo inrayable, tomar lo intomable y mencionar lo inmencionable, y me ha hecho adicta a lo que no conozco, a lo que no he vivido, a lo que no he probado o a lo que no he sentido.

No creo ser la única que se autoasigna calvarios al azar o se mete donde no cabe sólo por no caer en la cotidianidad, la busqueda incesante de nuevas experiencias nos hace estar en un sección adicional de la raza humana, nos hace toparnos de frente con los que apenas vienen de camino y que muy probablemente nunca cambien de rumbo como tú o como yo.

domingo, 6 de marzo de 2011

"Puños arriba"


He cocido una a una las puntadas que dieron forma a unos resistentes guantes que ahora cubren la delicada piel de los frágiles huesos de mis manos.

Los cosí con hilo hecho a base de experiencias, consejos, mentiras, secretos, desconfianzas, inseguridades y el absorbente deseo de mantener el control.

Aprendí con los años a depurar la posición de defensa, una que me cubriera el rostro de forma casi perfecta, dejándome eso sí la oportunidad de mirar fijamente a mi contrincante, por más grande, escurridizo y desafiante que pareciera.

En muchas ocasiones partí mi labio con mi propio guante al enfrentar un golpe, pero aun así estoy segura de haberlo aminorado, ya que de haber sido directo me hubiera tirado al suelo.

Otras ocasiones fui hechizada con encantadores sonidos y arrullada por unas manos que lentamente bajaron mi guardia para luego desgarrarme el pómulo con un golpe seco. También hubo ocasiones en las que yo misma bajé los puños porque me sentí segura y fui agobiada con golpes que me dejaron más que un ojo morado, un corazón roto.

Por eso he aprendido a nunca bajar la guardia, a mantener esos puños arriba, cerca de mi cara, el izquierdo ligeramente más adelante que el derecho listos para dar un golpe frío y contundente.

Gnomo de Jardín


No me interesa tener un jardín con gnomos de yeso, ni tampoco un tendero amplio.

Tampoco me roba el sueño tener la receta del dip perfecto o tener enmarcada una “Sagrada Familia”.

Puedo vivir sin haberme puesto delantal alguno o sin tener un libro de recetas a mano.

No te preocupes si no me invitas a tu boda o a tu té de canastilla, siempre sentiré un cariño enorme por vos y un agradecimiento eterno por haberme facilitado la excusa para no estar presente.

No tengo problema en no tener en mi closet un vestido de fiesta, ni un bolso elegante, tampoco una vajilla para 6 personas y un mantel presentable.

No te sientas incómodo si no me haces la madrina de tus hijos, es entendible que busques a alguien con mayor experiencia.

Gracias por no hacerme tu niñera y pedirme cualquier otro favor más factible.

No me preocupa no tener que tender una cuna, preparar un remedio o pegar dibujos en la nevera, tampoco no saberme las canciones de Discovery Kids o quedarme callada en medio de una conversación de madres, eso me hace sentir anormal y es grandioso.

Quítame la televisión, no la necesito, puedes llevarte mi cama tampoco me hace falta, no necesito un ropero y tampoco me hace falta la secadora de pelo. Sólo déjame el espejo para tener con quien conversar.

No sé qué tan riesgoso puede ser decirte lo que realmente me mataría si llegara a faltarme, tal vez lo mejor sea que me lo guarde, para poder tener el control de aquello que me aniquila con un solo segundo de ausencia.

lunes, 21 de febrero de 2011

Soy un Florentino Ariza...


Soy una especie de reencarnación de Florentino Ariza sentada en una esquina de la cama, con lo pies desnudos y pesados como el plomo, con los brazos colgando a los costados del cuerpo, un poco encorvado. Sentado en la misma cama en la que el amor ha dado giros juguetones y se ha deshojado sin pudor mil y una vez, cama desde la cual ha esbozado sonrisas cómplices y dulces, en la misma cama donde ha jugado con mi cabello, en la misma cama donde fugaz como ha llegado se va.

Soy un Florentino Ariza que ha adormecido entre sus sábanas miles de amores, tan idénticos, que parecen venir todos en una misma caja, todos ellos lejanos, frágiles, finitos; que al final lo que provocan es recordar aquel amor fugaz que ya no está, que me abandonó.

Espero con ansías lo que no es para mí, vivo en la tortura eterna de amar a quien no me corresponde, esperando mucho, por mucho tiempo y recibiendo nada. Nada me pertenece, sólo esta cama que sigue envolviendo pequeñas motitas de amor prefabricado, pequeños destellos de luz artificial como si se trataran de una bocanada de humo para un fumador agonizante.

Desfilan ante mí amores que suplican mi presencia, que me rodean con sus brazos y me adormecen como si se tratara de cantos de sirenas, viven del éxtasis que emana de mis ojos y me consumen en sus vaivenes sin siquiera darme cuenta, hasta que vuelve a mí el vacío y la tristeza de quien recuerda que está a la espera de algo que no llega.

La vida me hace pensar en un minuto eterno, donde todo lo amado se fusiona, pero después sin previo aviso me lo cambia por un segundo efímero que desaparece en un pestañear, sin dejar ni siquiera un rastro de sabor dulce en los labios.

A veces me gustaría tomar esta cama y lanzarme con ella al fondo del mar y ahí dormitar hasta que mi cuerpo se desintegre. Desearía echar esta cama a las brasas ardientes para que se extinga entre horrorosos crujidos.

Desearía que mi voz interna no me acribille con sus argumentos de cordura y sensatez, desearía poder enterrarla para que sean las raíces de los viejos árboles quienes soporten sus lamentos.

Qué tortura!, que calvario es esta cama vacía!,

Qué tortura!, que calvario es esta cama llena de amores superfluos! cuando ella sólo está a la espera de tu regreso.